En este artículo
Si te preguntas «¿puede mi hijo tener un trastorno de la personalidad?», probablemente llevas tiempo viendo algo que te preocupa: emociones que se desbordan, relaciones que se rompen, un malestar que no se va. Este artículo está pensado para madres y padres: qué es normal en la adolescencia, qué señales merecen una consulta y cómo se trata.
Personalidad y trastorno no son lo mismo
Todos tenemos una forma de ser: más sensible o más reservada, más exigente o más impulsiva. Eso es la personalidad, y no es un problema. Hablamos de trastorno de la personalidad solo cuando ciertas formas de sentir, pensar y relacionarse son muy rígidas, se repiten en muchos ámbitos y causan un sufrimiento importante. En la adolescencia somos especialmente prudentes, porque la personalidad todavía se está formando. Lo importante no es poner una etiqueta, sino entender qué le pasa a tu hijo o hija y ayudarle.
¿Es la edad o es algo más? Adolescencia normal y señales de alarma
La adolescencia trae cambios de humor, discusiones, necesidad de independencia y búsqueda de identidad. Todo eso es esperable. Algunas diferencias que pueden orientarte:
Ninguna señal, por sí sola, significa que haya un trastorno. Lo que cuenta es la intensidad, cuánto tiempo dura y cuánto afecta a su vida. Solo una evaluación profesional puede valorarlo.
Cuándo consultar
- Cuando el malestar dura meses y no mejora.
- Cuando afecta a sus estudios, sus amistades o la convivencia.
- Cuando aparecen otros problemas a la vez, como ansiedad, ánimo bajo o dificultades con la comida.
- Cuando sientes que como familia no sabéis cómo ayudar.
Si hay autolesiones, ideas de suicidio o riesgo inmediato, pide ayuda sin esperar: llama al 112 o al 024.
¿Cómo hablar con tu hijo o hija?
Elige un momento tranquilo y habla desde lo que ves y lo que sientes: «te noto muy mal últimamente, me preocupa». Evita los reproches y las etiquetas («eres imposible», «estás loca»). Escucha más de lo que hablas. Proponer una consulta como una forma de ayudar, no como un castigo, facilita que acepte.
¿Tiene tratamiento?
Sí. Hoy sabemos que, con un tratamiento adecuado, muchas personas mejoran de forma importante: aprenden a regular sus emociones, a relacionarse de otra manera y a vivir con menos sufrimiento. El cambio lleva tiempo, y es más fácil cuanto antes se empieza.
Un tratamiento a medida, para cada edad
En Clínica Unitas empezamos con una evaluación psicológica y diseñamos un tratamiento individualizado, adaptado a la edad y a la situación de cada persona: niños, adolescentes y adultos. La psicoterapia es el eje, y se coordina con psiquiatría cuando hace falta.
Trabajar la personalidad
No nos quedamos en el síntoma. En todos nuestros tratamientos trabajamos la personalidad: cómo siente, piensa y se relaciona cada persona, porque eso influye en cómo aparece y se mantiene el malestar.
La familia, parte del tratamiento
Es imposible separar a un adolescente de su entorno. Por eso la familia participa: con terapia familiar, con acompañamiento psicoeducativo sobre el trastorno y las dificultades que genera en la familia, y con orientación para acompañar sin desgastaros. Muchas familias nos dicen que entender lo que pasa ya alivia.
Distintas intensidades
Según la valoración, el tratamiento puede ser ambulatorio, intensivo personalizado o en Centro de Día. Puedes ver las diferencias en modalidades de tratamiento y leer más sobre trastornos de la personalidad.
El primer paso
No necesitas tener claro qué le pasa para pedir ayuda. Basta con que algo te preocupe. Una valoración os ayudará a entenderlo y a saber qué hacer.

